martes, 19 de julio de 2011

Porque yo vivo, vosotros también viviréis


Devocional # 37                  19 julio  2011

Porque yo vivo, vosotros también viviréis. Juan 14:19

Si crees que Cristo resucitó y crees en Él, vives para siempre por Él. La vida de los creyentes es tan segura como la vida del mismo Jesús. Con la misma seguridad en que vive la cabeza, vivirán los miembros.

Si Jesús no ha resucitado de los muertos, estamos muertos en nuestros delitos, dice el apóstol Pablo con respecto a si Jesús no ha resucitado:  (por cuestión de espacio solo pongo este versículo, pero conviene leer todo el capítulo 15  de 1 Corintios), 1Corintios 15:19  Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración (lástima) de todos los hombres. Pero Jesús ¡¡SI!! ha resucitado, los creyentes han resucitado también en Él. Su muerte ha borrado todas nuestras rebeliones y desatado los lazos que nos tenían sujetos a la sentencia de muerte. No es una simple creencia, mmm creo que no resucitó o mmm creo que si resucitó y no pasa nada, sino que es una expectativa llena de vida o una expectativa llena de juicio y muerte eterna.

Su resurrección prueba nuestra justificación: hemos sido absueltos, y el Señor nos dice: «Jehová ha redimido tu pecado: no morirás».
Jesús hace que la vida de los suyos sea tan eterna como la suya. ¿Cómo podemos morir mientras Él vive, siendo una sola cosa con Él? Jesús ya no muere, y la muerte no
tiene dominio alguno sobre su persona, por eso sus hijos ya no volverán al sepulcro eternos y a sus viejos pecados, sino que vivirán para el Señor en novedad de vida.

¡Creyente!, cuando te halles en gran tentación y temas caer en manos de tus enemigos, consuélate con estas palabras. Nunca perderás la vida espiritual porque está escondida con Cristo en Dios. No dudas de la inmortalidad del Señor; por tanto, no pienses que te dejará morir estando como estás unido con Él. La razón de tu vida es su vida, de la cual no debes temer. 1Corintios 15:55  ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?.  Descansa, pues, en tu Señor que vive por siempre.

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