martes, 7 de febrero de 2012

Acerquémonos confiadamente al trono de la Gracia


     Devocional # 7       07 febrero 2012

Hebreos 4:
14  Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
15  Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
16  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿Cómo nos podemos acercar al trono de la gracia?, solamente a través de la Palabra de Dios y de la oración:

Juan 5:39  Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

Lucas 22:46  y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.


Estas palabras “al trono de la gracia” se encuentran engastadas en ese versículo de gracia: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Son una joya en un engaste de oro.

En la oración el Espíritu de Dios acerca a nuestro espíritu al trono de Dios. No se trata de expresar palabras, ni de sentir deseos únicamente,  es un acercamiento espiritual de nuestra naturaleza con el Señor nuestro Dios. La verdadera oración no es un simple ejercicio mental, ni una ejecución vocal, sino que es algo mucho más profundo que eso: es un intercambio espiritual con el Creador del cielo y de la tierra. Dios es un Espíritu invisible para el ojo mortal, y sólo se percibe por el hombre interior regenerado.

Nuestro espíritu, regenerado por el Espíritu Santo, tiene comunión con Él, le presenta sus peticiones, y recibe Sus respuestas de paz. Es un intercambio espiritual de principio a fin; y su meta y objetivo no es el hombre mismo, sino glorificar al propio Dios.

Si la oración sólo fuese de los labios, necesitaríamos únicamente aire en nuestros pulmones para realizarla: si la oración sólo fuera de los deseos, muchos, son excelentes deseos que podemos experimentar con facilidad, incluso por el hombre natural: pero cuando se trata del deseo espiritual, y de la comunión espiritual del hombre con el Grandioso Espíritu, entonces el propio Espíritu Santo debe estar presente en todo momento (y solo está con los hijos de Dios), para ayudar a nuestra debilidad, y dar vida y poder, pues de lo contrario nunca podríamos presentar una oración verdadera. Sin el Espíritu Santo lo que ofreceríamos a Dios, estaría muy lejos de ser una oración.

Además, es claro, por el contexto de nuestro texto, que la mediación del Señor Jesucristo es esencial para una oración aceptable. De la misma manera que la oración no sería una oración verdadera, sin el Espíritu de Dios, tampoco sería una oración que prevaleciera, sin el Hijo de Dios. Él, el Grandioso Sumo Sacerdote, penetra hasta dentro del trono de la gracia por nosotros a través su obra Redentora;  de otra forma, no tendríamos acceso al Dios vivo.

El hombre que, a pesar de la enseñanza de la Escritura, procura orar sin un Salvador, insulta a nuestro Dios. La oración únicamente se torna poderosa delante del Altísimo, cuando es obrada en nosotros por el Espíritu Santo, y es presentada por el Cristo de Dios, a nombre nuestro.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
tel: (81) 8352 6165

                           o
           gil@enelinternet.net


2 comentarios:

  1. DIOS ES AMOR TE AMOOO DIOS DE LOS CIELOS QUIESIERA TENER UNA INTIMIDAD CONTIGO Y ETAR SIEMPRE CON MI DIOS QUE PARA SIEMPRE LO ALAVARE X QUE EL A HECHO GRANDES COSAS X MI Y YO SE QUE LO SEGIRA HASIENDO AMEN

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  2. gloria a Dios, es hermoso saber que podemos acercar a Dios confiadamente.
    Bendiciones amados hermanos. Mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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