martes, 2 de diciembre de 2014

El Señor dice: vengo a buscar mis ovejas

Año 5- Devocional # 25   02-diciembre-2014


“Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.” Ezequiel 34: 11
Esta hermosa promesa nos recuerda el verdadero significado de la navidad o “natividad”, que quiere decir nacimiento, y es el nacimiento de este Gran Pastor que viene a buscar Sus ovejas, Sus elegidos son como ovejas descarriadas que no conocen al pastor ni al rebaño. A esta promesa hace eco, el médico amado Lucas (19:10) “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” ¡En forma precisa, busca y encuentra el Señor a Sus elegidos! Jesús es grandioso tanto en Su carácter de un pastor rastreador como de un pastor salvador.
Aunque muchos de aquellos que Su Padre le dio, hubieran llegado tan cerca de las puertas del infierno, el Señor Jesús, al buscar y buscar, nos encuentra y se acerca a nosotros en Su gracia. Él nos ha reconocido: tengamos esperanza por aquellos que son puestos en nuestros corazones para que oremos por ellos, pues Él los encontrará también.
El Señor repite este proceso cuando cualquier miembro de Su rebaño se extravía de los pastos de la verdad y de la santidad. Podrían caer en grave error, en triste pecado, y dureza atroz; mas, sin embargo, el Señor, que se ha convertido en una garantía a favor de ellos ante Su Padre, no tolerará que ninguno de ellos llegue tan lejos como para que perezca. Lucas 1:4, nos recuerda y refuerza esta idea de cuando una oveja suya se extravía: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
Él, por Su providencia y por Su gracia, nos seguirá a tierras extrañas, a moradas de pobreza, a cuevas de oscuridad, a profundidades de desesperación; Él no perderá a ninguno de los que Su Padre le ha dado. Para Jesús, buscar y salvar a todo el rebaño, es, sin ninguna excepción, un asunto de honor.
¡Qué promesa tengo para descansar en ella: “Yo anduve errante como oveja extraviada, Él vino y viene por mi”!



Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
Tel: (81) 8352 6165

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martes, 11 de noviembre de 2014

Yo soy tu Dios que te esfuerzo

Devocional # 24  año 5- 11-noviembre-2014

“Yo soy tu Dios que te esfuerzo.” Isaías 41: 10. 
Cuando somos llamados a servir o a sufrir, hacemos un inventario de nuestras fuerzas, y descubrimos que son menores de lo que pensábamos, y menores de las que requerimos. Pero nuestro corazón no deberá abatirse en nuestro interior, ya que contamos con esta palabra, en la que podemos apoyarnos, pues nos garantiza todo lo que podamos necesitar. Dios tiene una fuerza omnipotente y Él puede comunicarnos esa fuerza, y nos promete que lo hará. Él será el alimento para nuestras almas, y la salud de nuestros corazones; y así, Él nos dará fortaleza.
No se puede saber cuánto poder pondrá Dios en un hombre. Cuando la fortaleza divina viene, la debilidad humana ya no es un obstáculo. ¿No recordamos épocas de trabajos y pruebas en las que recibimos fortaleza especial que nos sorprendimos de nosotros mismos? En medio del peligro conservamos la calma, ante la pérdida de seres queridos estábamos fortalecidos, ante la calumnia poseíamos dominio propio, y en la enfermedad éramos pacientes.
El hecho es que Dios provee una fortaleza inesperada cuando nos sobrevienen pruebas inusuales. Nos levantamos por encima de nuestra debilidad. Los cobardes hacen papeles de hombres, los insensatos reciben sabiduría, y a los silenciosos les es dado en el preciso instante lo que deben de hablar.
Mi propia debilidad hace que me acobarde, pero la promesa de Dios me vuelve valeroso. Señor, fortaléceme “conforme a Tu dicho.”
Dice nuestro Señor Jesucristo: Juan 15:5 Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer.

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Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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viernes, 24 de octubre de 2014

Jesucristo es el mismo en el tiempo

Devocional # 23   24-octubre-2014

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” Isaías 54: 10. 
Una de las cualidades más encantadoras del amor divino es su carácter permanente. Los cimientos del universo podrían ser removidos, pero la misericordia y el pacto de nuestro amoroso y bondadoso Jehová nunca se apartan de nosotros Su pueblo. ¡Qué en paz se siente mi espíritu con esta firme creencia en esta declaración inspirada! Puede cambiar con el tiempo nuestras circunstancias de vida para mejor o peor, pero el tiempo no cambia a mi Señor. Nuevas lámparas ocupan el lugar de las viejas, y hay un cambio perpetuo en todas las cosas; pero nuestro Señor es el mismo siempre.
La fuerza trastorna a los collados, pero ningún poder concebible puede afectar al Dios eterno. Nada en el pasado, ni en el presente ni en el futuro puede hacer que Jehová sea áspero con nosotros.
Hermanos, amigos, descansemos en la eterna misericordia del Señor, que nos trata como a hijos. Recuerda también el pacto eterno. Dios lo tiene siempre presente: asegúrate de tenerlo presente tú también. En Cristo Jesús el Dios glorioso se ha comprometido con nosotros para ser nuestro Dios, y a conservarnos como Su pueblo.
La misericordia y el pacto: considera estas palabras como cosas seguras y duraderas que ni la propia eternidad nos podría arrebatar.


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lunes, 6 de octubre de 2014

Humillaos balo la poderosa mano de Dios

Devocional # 22   6-octubre-2014


“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.” 1 Pedro 5: 2. 
Esto equivale a una promesa: si nos inclinamos, el Señor nos levantará. La humildad conduce al honor: la sumisión es el camino a la exaltación. La misma mano de Dios que nos empuja hacia abajo, está esperando para levantarnos cuando estemos preparados para recibir la bendición. Nos humillamos para vencer.
Muchos se rebajan delante de los hombres, para recibir algún “favor” o recompensa,  pero no reciben la protección o lo que ambicionan; pero aquel que se humilla bajo la mano de Dios no dejará de ser enriquecido, exaltado, sostenido y consolado por el Dios siempre lleno de gracia.
Es un hábito de Jehová derribar al altivo y exaltar al humillado. Sin embargo, hay un tiempo para que el Señor haga su obra, “cuando fuere tiempo”. La humillación debe ser ahora,  en este preciso instante; estamos obligados a continuar haciéndolo, ya sea que el Señor ponga sobre nosotros Su mano que causa aflicción o no. Cuando el Señor hiere, es nuestro deber especial aceptar el castigo con profunda sumisión. Pero en cuanto a nuestra exaltación proveniente del Señor, esa sólo puede venir “cuando fuere tiempo”,  Dios es el mejor juez de ese día y hora. ¿Clamamos impacientemente pidiendo la bendición? ¿Deseamos un honor inoportuno? ¿Qué pretendemos? Seguramente no nos hemos humillado verdaderamente, pues, de lo contrario, esperaríamos con tranquila sumisión.
Filipenses 2:4 No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás.
5 Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús,
6 quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
Entonces, hagamos lo que el Señor nos pide.



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viernes, 12 de septiembre de 2014

Jehová va delante de ti

Devocional # 21   12-Septiembre-2014
“Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.” Deuteronomio 31: 8.
En presencia de una gran obra o de una gran guerra, aquí tenemos un texto que debería ayudarnos a sujetar nuestras armas. Si el propio Jehová va delante de nosotros, tiene que ser seguro seguirle, notemos bien lo que dice la Palabra; Él irá delante de nosotros, no atrás de nosotros, pues luego pensamos que Dios tiene que avalar nuestros planes o lo que nosotros queremos.
¿Quién podría obstruir nuestro progreso si el propio Señor va a la vanguardia? ¡Soldados hermanos, hagamos un rápido avance en cuanto a predicar Su Palabra! ¿Por qué dudamos de obtener la victoria? Y no sólo está el Señor delante de nosotros; Él está con nosotros. Por encima, por debajo, alrededor y adentro, está el Dios omnipotente y omnipresente. En todo tiempo y hasta la eternidad, estará con nosotros como siempre ha estado con nosotros.
¡Cómo se debe fortalecer nuestro espíritu y todo nuestro ser al saber de Su presencia en nuestra vida! ¡Lancémonos a caminar hacia frente con arrojo, soldados de la cruz, pues el Señor de los ejércitos va delante nosotros!
Estando delante de nosotros y con nosotros, nunca retirará Su ayuda. Él no puede fallar en Sí mismo, y no nos fallará. Continuará ayudándonos de acuerdo a nuestra necesidad, hasta el fin. No puede fallarnos, ni nos abandonará. Él siempre será capaz y estará dispuesto a proporcionarnos fuerza y socorro hasta que los días de combate hubieren pasado. No temamos ni nos intimidemos; pues el Señor de los ejércitos está en la batalla con nosotros, soportará el embate de la lucha, y nos dará la victoria. 
Hebreos 13:5  Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
6  De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre.
Cristo nos prometió
Mateo 28:20  Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.




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jueves, 4 de septiembre de 2014

Somos zarandeados como trigo

Devocional # 20   4-Septiembre-2014

“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba y no cae un granito en la tierra.” Amós 9: 9. 
Este mismo pasaje Jesús se lo dice a Pedro: Lucas 22:31  »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearos como si fuerais trigo.

El proceso de zarandeo prosigue todavía en nosotros también. Doquiera que vayamos, estamos todavía siendo aventados y zarandeados. En todos los países el pueblo de Dios está siendo probado “como se zarandea el grano en una criba.” Algunas veces el demonio sostiene la criba, y zarandea hacia arriba y hacia abajo a gran velocidad, con el ardiente deseo de deshacerse de nosotros para siempre.
La incredulidad llega inmediatamente para agitar nuestro corazón y mente con sus angustias y ansiedades. El mundo en que vivimos coopera también en este proceso, igual nos sacude a derecha e izquierda. Y lo peor de todo es que la iglesia, apóstata en su mayoría, viene para aplicar una fuerza más furiosa al proceso de zarandeo.
¡Pues, que bien!, que continúe este proceso. Pues el Señor tiene un propósito definido pues de esta forma se separa la paja del trigo. Así el trigo queda libre de polvo y paja. Y ¡cuán grande es la misericordia que nos llega en el texto: “Isaías 43:2  Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
3  Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador”!
Todo lo que es bueno, verdadero y precioso, será preservado. Ni uno solo de los más pequeños creyentes se perderá, ni ningún creyente perderá algo que pueda llamarse una pérdida. Seremos tan protegidos durante el zarandeo que se convertirá en una ganancia real para nosotros por medio de Cristo Jesús.  


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jueves, 14 de agosto de 2014

Yo estaré contigo

Devocional # 19   13-Agosto-2014


Isaías 43:1 Así dice ahora el Señor, quien te creó y te formó: «No temas, Jacob, porque yo te redimí; yo te di tu nombre, Israel, y tú me perteneces.
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti.
3 Yo soy el Señor, tu Dios. Yo soy tu salvador, el Santo de Israel. Ya he pagado por tu rescate
                                                                                                                                                                           
No hay ningún puente: vamos a pasar por las aguas, y sentir la fuerza de las corrientes. La presencia de Dios en toda inundación es mejor que cualquier transbordador. Vamos a  ser probados, pero saldremos triunfantes, pues el propio Jehová, que es más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Él podría parecer alejado de nosotros Su pueblo en algunas circunstancias, pero está con nosotros en las dificultades y en los peligros.
Las aflicciones de la vida pueden crecer a una extraordinaria altura, pero el Señor está a la altura de cualquier ocasión. Los enemigos de Dios pueden ponernos en peligros, por ejemplo, en persecuciones, burlas que son como un ardiente horno de fuego. ¿Qué pasa entonces? Pasaremos por los fuegos. Estando Dios con nosotros, no nos quemaremos; no, ni siquiera el olor del fuego se nos impregnará. ¡La maravillosa seguridad del peregrino nacido del cielo y destinado al cielo! Las muchas aguas no lo ahogarán, ni los fuegos lo quemarán. Tu presencia, Señor, es la protección de los santos frente a los múltiples peligros del camino. En fe me entrego a Ti, y mi espíritu entra en el reposo. 
Dice Jesús: Juan 16:33 Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.»



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