lunes, 7 de mayo de 2012

El Huésped del Señor ¿quién habitará en tu Monte Santo?


Devocional # 20      07 de mayo 201

                        El HUÉSPED Del señor:

Salmo 15:1  Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu monte santo? 2  El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. 3  El que no calumnia con su lengua,  Ni hace mal a su prójimo,  Ni admite reproche alguno contra su vecino. 4  Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado,  Pero honra a los que temen a Jehová.  El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; 5  Quien su dinero no dio a usura,  Ni contra el inocente admitió cohecho.  El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

El punto central del Salmo es “residencia” ([1], habitará… residirá): ¿Cómo puede uno residir en su tabernáculo, disfrutando de su hospitalidad como huésped en su casa? Aquí está la santidad sin la cual nadie ve a Dios (Hebreos. 12:14), que abarca conducta, conversación y relaciones (2, 3), valores, integridad y contentamiento material (4, 5).

“Tabernáculo” y “monte santo” son palabras intercambiables que describen el principal centro de la adoración israelita: la morada de Dios.
¡El que hace estas cosas, no resbalará jamás! Dios es santo y pide santidad de sus oradores.

A veces se ha enfatizado tanto la santidad como medio propio para llegar a Dios que las personas no se atreven a acercarse a Dios.

Hemos de reconocer que nadie puede cumplir este mandato de Dios; pero los salmistas también reconocieron la gracia de Dios y, seguros de su misericordia y su perdón, pudieron acercarse a Dios con humildad, pero a la vez con plena confianza.

La Palabra de Dios nos dice que la Gracia plena y personificada de Dios es Cristo mismo

Juan 15:1  Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2  Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3  Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto;
“porque separados de mí nada podéis hacer”.

Volvamos a la primera pregunta ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu monte santo?, Solo a través de Cristo podremos habitar en el tabernáculo o Monte Santo

Juan 14:6  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
tel: (81) 8352 6165

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