viernes, 4 de junio de 2010

Dios dice: Siervo mío eres tu

Siervo mío, eres tú; Israel, no me olvidaré de ti.
Isaías 44:21 (Versión moderna)

Nuestro Dios jamás podrá olvidarse de sus siervos hasta el punto de cesar de amarles. No los ha escogido para un poco de tiempo, sino para la eternidad.
Cuando los llamó a formar parte de su familia, sabía lo que serían. Él disipa sus pecados como una nube; y podemos tener la seguridad de
que no les echará fuera a causa de los pecados que ya ha borrado.

Pensar que nos puede olvidar y dejar sería blasfemia.

Jamás los olvidará hasta el punto de dejar de pensar en ellos. Un momento de olvido por parte de Dios sería nuestra ruina. Por eso dice: «No me olvidaré de ti».
Los hombres nos olvidan; aquellos a quienes hemos favorecido se tornan en contra nuestra. No tenemos morada permanente en
el corazón inconstante de los hombres, mas el Señor jamás se olvidará de sus escogidos, fieles servidores.

Él se une a nosotros, no porque hayamos hecho algo por Él, sino por lo que Él ha hecho por nosotros. Hemos sido amados hace mucho tiempo, y comprados
a gran precio como para ser olvidados. El Padre ve en nosotros a la esposa de su Hijo, y el Espíritu Santo ve en nosotros el resultado
de su propia obra. El Señor piensa en nosotros. En este día seremos socorridos y sustentados.

¡Que nunca sea olvidado por nosotros el Señor!

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