jueves, 7 de febrero de 2013

Seguimos con: El orgullo de la autosuficiencia


Devocional # 49    7 Febrero 2013

En este tema de la gracia, algunos de estos pensamientos son tomados del libro La Gracia Transformadora de Jerry Bridges

Seguimos con: El orgullo de la autosuficiencia

Hemos sido creados para depender de Él de un forma sencilla, como un niño depende de sus padres, pero desde la caída hemos tenido la inclinación a rechazar esa dependencia y el Señor sabe de esta tendencia humana, por algo le dijo a Israel a través de Moisés: Deuteronomio 8: 17 No vayas a decir en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi brazo me han hecho ganar estas riquezas.” 18 Más bien, acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder de ganar esas riquezas, a fin de confirmar el pacto que hizo con tus padres, como en este día.

“Mi poder y la fuerza de mi brazo...” Esta actitud de autosuficiencia es muy nociva para nuestra relación con Dios; al contrario de lo que ha dicho Pablo en el pasaje que estamos analizando 2 Corintios 12: 9 ...Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Nosotros más bien tendemos a gloriarnos en nuestras fuerzas y ocultar nuestras debilidades, es donde el Señor permite en nosotros ya sea aguijones en la carne, crisis, decepciones que sufrimos por no lograr nuestras metas, traiciones, humillaciones, y en ciertos padecimientos físicos para llevarnos a aprender a depender de Él, y poder decir como el apóstol Pablo,...de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Pablo no era un escritor en su torre de marfil escribiendo en su oficina con clima, sino que él escribió su propia y cruda experiencia que había experimentado en carne propia. Pablo había aprendido que la gracia de Dios era suficiente; que el poder de Dios a través del Espíritu Santo, lo sostendría en medio de los tormentos de su aguijón, en sus debilidades, en las afrentas, necesidades, persecuciones y angustias, Pablo experimentó una expresión muy concreta del amor de Dios al consolarlo y alentarlo a través del Espíritu Santo en medio de sus aflicciones. Por eso podía decir: Filipenses 4: 13 ¡todo lo puedo en Cristo que me fortalece!

Pablo no fue el primero de los escritores bíblicos que habló de la suficiencia de la gracia de Dios. Jeremías un profeta de Dios que sufrió grandes aflicciones y calamidades también pudo decir: Jeremías 3: 19 Tan amargo como la hiel es pensar en mi aflicción y mi tristeza, 20 y lo traigo a la memoria porque mi alma está del todo abatida; 21 pero en mi corazón recapacito, y eso me devuelve la esperanza. 22 Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! 23 ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!. Jeremías ve la misericordia del Señor nueva cada día, pero el apóstol Juan en Juan 1: 16 nos dice Gracia sobre Gracia, llevándonos a imaginar que la gracia de Dios es como las olas del mar que viene una tras otra infinitamente, así el apóstol Juan nos lleva a pensar en la gracia de Dios en forma interminable a cada momento sobre nuestra vida. También Job, en medio de la desesperación y sufrimiento pudo decir: Job 23: 10 Pero Dios sabe por dónde ando; me pondrá a prueba, y saldré refinado como el oro.

Los testimonios del poder de Dios hecho perfecto en la debilidad humana no se agotan, a través del Canon Sagrado vemos los testimonios vividos por los escritores sagrados que a lo largo de los siglos han sido de consuelo y aliento para todos los llamados por Cristo y podemos decir como el salmista David:

Salmo 13:
1 ¿Hasta cuándo, Señor?
¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
¿Te olvidarás de mí para siempre?
2 ¿Hasta cuándo debo estar angustiado,
Y andar triste todo el día?
¿Hasta cuándo mi adversario me dominará?
3 Señor y Dios mío, mírame y respóndeme;
Ilumina mis ojos, y mantenme con vida.
4 Que no diga mi adversario que logró vencerme.
¡Se burlará de mí si acaso caigo!
5 Yo confío en tu misericordia;
Mi corazón se alegra en tu salvación.
6 Te cantaré salmos, Señor,
Porque tú siempre buscas mi bien.







Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
tel: (81) 8352 6165

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martes, 29 de enero de 2013

El orgullo de la autosuficiencia


Devocional # 48     29 Enero 2013

En este tema de la gracia, algunos de estos pensamientos son tomados del libro La Gracia Transformadora de Jerry Bridges

El orgullo de la autosuficiencia
2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Seguimos con el tema del aguijón en la carne del apóstol Pablo; Dios nunca le quitó el aguijón, a pesar de sus angustiosos ruegos, no vemos aquí que el apóstol hiciera declaraciones y menos hubo decretos creo que sabía que sería su palabra contra la Palabra de Dios debemos aprender de esto también, una pregunta que debe surgir en este momento es: ¿Porqué Dios no quitó el aguijón en la carne de Pablo a pesar de los ruegos del apóstol?.

Dios tenía un propósito al darle este aguijón: 1. El apóstol dice para que “no me ensoberbezca” creo que hay mucho de esto el día de hoy al ensoberbecernos y tratar de “forzar” a Dios por cualquier medio que haga algo que en Su soberanía no ha querido hacer. 2. Dios quería que Pablo “experimentara la suficiencia de Su gracia”, quería que aprendiera que la ayuda del Espíritu Santo era todo lo que necesitaba; quería que aprendiera a depender totalmente del Espíritu para su fortaleza.

La gracia es lo opuesto al orgullo de la autosuficiencia y al orgullo del legalismo para auto-santificarse. La humanidad fue creada para depender de Dios, tanto físicamente como espiritualmente, “porque en Él vivimos y nos movemos y somos” (Hechos 17:28), Jesús dijo: “porque separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5), Dios quiso que nuestra dependencia de Él fuera total y permanente.

Desde el inicio mismo de la creación cuando satanás tentó a Eva alentándola a ser autónoma y autosuficiente; “la idea de independencia soberana fue muy seductora y tomó de la fruta y comió”, desde la misma caída, Dios se propone rescatar a sus hijos con la promesa del conocido proto-Evangelio; “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, entre tu simiente y su simiente, y él te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar”, Génesis 3:15, cumpliéndose desde el principio lo que dice el apóstol Pablo: “...pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia” Romanos 5:20.

Desde que se produjo la caída, Dios se ha propuesto lograr que su pueblo reconozca su total dependencia de Él, y lo hace a veces llevándonos al límite de la aflicción humana, donde no nos queda sino solo volver a Él, hay un pasaje en el Antiguo Testamento donde podemos ver perfectamente este designio de Dios.  

Deuteronomio 8:
2 “Te acordarás de todo el camino en el desierto, por donde el Señor tu Dios te ha traído estos cuarenta años para afligirte y ponerte a prueba, y para saber lo que había en tu corazón, y si habrías de cumplir o no con sus mandamientos.
3 El Señor te afligió, y te hizo sentir hambre, pero te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que vive de todo lo que sale de la boca del Señor.
4 En estos cuarenta años la ropa que llevabas puesta nunca se envejeció, ni se te han hinchado los pies”.


Moisés hizo memoria de la extrema necesidad de los israelitas para recordarles que solo necesitaban a Dios:

·         Dios los afligió.
·         Los hizo pasar hambre.
·         Los alimentó con comida que nunca antes habían visto.
·         Les enseñó que el hombre vive de la Palabra que sale de la boca de Dios. (dependencia totalmente de Dios).

Quizá en este momento nos está enseñando que debemos depender totalmente de Él, nos está enseñando que solo lo necesitamos a Él.

¿Te está diciendo el Señor en este momento, Bástate mi gracia?, no desechemos la enseñanza de nuestro Dios.

Jesús enfrentándose a satanás que lo tentaba, repitió este pasaje contra satanás; Mateo 4: 4 Jesús respondió: «Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”»


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
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martes, 22 de enero de 2013

La suficiencia de la Gracia


Devocional # 47     22 Enero 2013

En este tema de la gracia, algunos de estos pensamientos son sacados del libro La Gracia Transformadora de Jerry Bridges

La suficiencia de la Gracia

Siguiendo con el tema de la gracia:

2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

La vida es difícil es una verdad clara que todo el mundo reconoce (aunque algunos prediquen lo contrario). Es cuestión de ver las noticias matutinas para darnos cuenta de esta realidad.
Vivimos en un mundo caído y bajo maldición, y ni siquiera los cristianos estamos a salvo de estas frustrantes y agobiantes circunstancias de la vida  resultante de esta maldición, sufrimos de todo tipo de enfermedades degenerativas, contagiosas, etc...

Me han llegado muchas solicitudes de oración y lo hago con gusto de familias que están tratando de salir adelante con sus hijos adolecentes y aun adultos que se encuentran viviendo diferentes etapas de rebeldía espiritual, o están batallando económicamente, o por algún tipo de enfermedad,  digo esto, para darnos cuenta que los cristianos no somos inmunes, y a menudo parece que padecemos más que los no cristianos que nos rodean.

Por casi dos mil años, miles y miles de creyentes han o hemos encontrado consuelo, estímulo y fortaleza para soportar sus aflicciones, en las palabras de Dios  al apóstol Pablo: «Bástate mi gracia» 2 Corintios 12:9.

Pablo no fue ajeno a las adversidades. Poco antes en la misma carta a los corintios, había hablado de tribulaciones, angustias, necesidades, azotes, cárceles, trabajos, desvelos, ayunos (6:4-5). Pero una aflicción en particular parecía causarle más dolor y angustia que todas las demás juntas y se refería a esa angustia como: «... me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee,» (12:7).

Quisiera ocuparme particularmente de esta categórica y divina declaración de 2 Corintios 12:9 “Bástate mi gracia”, porque nos conduce a otra dimensión de la gracia de Dios que pocas veces se considera o se de plano se le ignora. Lo más conocido es la definición de favor inmerecido de Dios para nosotros por medio de Jesucristo. En este versículo y en otros lo que el apóstol Pablo nos quiere decir: es la ayuda divina que nos es dada por Dios a través del Espíritu Santo que a fin de cuentas también es favor inmerecido de parte de Dios,  podemos ver otro pasaje con el mismo sentido que es muy conocido y tan mal interpretado; “Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipense 4: 12-13.

Por cuestión de tiempo para que no sea largo este devocional (que terminaré la próxima semana), bástenos decir que el apóstol estaba declarando que por la fortaleza que Cristo le daba (a través del Espíritu Santo), podía soportar el hambre, la necesidad, y todos los padecimientos precisamente por la fortaleza de la gracia de Dios a través de Cristo que lo fortalecía que hemos estado viendo, no estaba convirtiéndose en una especie de súper-hombre.

Dios jamás permite el dolor sin un propósito en la vida de sus hijos. Él permite que satanás o las circunstancias, o alguna persona malintencionada nos cause sufrimiento y dolor, los utiliza (el Señor), para nuestro bien. Y el bien es conformarnos (o transformarnos) cada vez más a semejanza de su Hijo, nuestro único modelo. Lean  Romanos 8: 28-39; “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien.....” Les dejo el link..   https://www.youversion.com/es-ES/bible/150/rom.8.rvr95

Confiemos en que Dios tiene todo bajo su control y cuando permite algo que para nosotros es doloroso,  es para nuestro bien y nuestro bien es ser transformados a la imagen de Cristo,  ese es el propósito principal de nuestro buen Dios.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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miércoles, 16 de enero de 2013

Llamados a ser Libres (A vivir por Gracia)


Devocional # 46     16 Enero 2013

Llamados a ser Libres (A vivir por Gracia)

Gálatas 5: 1, 13 “Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.
Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, sólo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.”

La Epístola del apóstol Pablo a los Gálatas ha sido llamada la gran carta constitucional de la libertad religiosa, la declaración de la independencia cristiana, y la Carta Magna de la Iglesia. Pero la libertad enseñada en Gálatas no es libertad para independizarse de Dios, sino de los que insisten en ciertas formas de legalismo en la vida del creyente. Legalismo al cual los creyentes de Galacia estaban a punto de sucumbir era, la enseñanza de que los cristianos debían ser circuncidados y guardar la ley de Moisés para poder ser salvos. Pablo escribió a los Gálatas para refutar esta herejía. Si, era una herejía, y Pablo la rechazó con tal fuerza que pidió la maldición divina para los que la estaban enseñando: Gálatas 1:8 “Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, quede bajo maldición”.

Pablo pidió una postura firme ante esta herejía: Gálatas 5: 1 Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud. 13 Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad...

Hoy ya no predicamos la circuncisión o la ley de Moisés para salvación pero si hemos desarrollado otro tipo de legalismo, nos sometemos o sometemos a otros a normas y exigencias hechas por los hombres; ya sea hacer o dejar de hacer cualquier cosa para salvarnos o para ser más santos o para ganar favores o bendiciones de Dios.

Este legalismo es someterse al criterio de los demás o al nuestro en cuanto a cómo debemos o deben vivir, es legalismo que nada tienen que ver con la Biblia o acomodamos la Biblia para que parezca que lo que decimos viene en la Biblia. Al igual los fariseos de los tiempos de Jesús, hemos tratado de “ayudar” a Dios añadiendo nuestras normas humanas a sus mandamientos. Jesús los acusa; Marcos 7: 6 Jesús les respondió: « ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando escribió: »“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 No tiene sentido que me honren, si sus enseñanzas son mandamientos humanos.”
8 Porque ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, y se aferran a la tradición de los hombres.»

El apóstol Pablo sigue diciendo: Gálatas 5
13 Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, sólo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.
14 Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Pero no podemos practicar ese amor a menos que estemos experimentando la Gracia de Dios. No podremos amar a los demás a menos de que estemos convencidos de que el amor de Dios por nosotros es incondicional, basado únicamente en los méritos de Cristo en la cruz, no en las buenas obras que realicemos. 1 Juan 4: 19 Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero.  Juan 15: 12 »Éste es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, como yo los he amado.  (Incondicionalmente).

MI oración es que aprendamos a vivir en la Gracia de Dios a través de Jesucristo, seguiremos con el tema de la Gracia.



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Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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jueves, 27 de diciembre de 2012

Creciendo en la Gracia


Devocional # 45     26 diciembre 2012

Creciendo en la Gracia

Antes de seguir con el tema de la gracia quisiera explicar un subtema de esta misma serie:
Al hablar de la gracia se cae en el peligro de que se malinterprete de poder hacer lo que se me pegue la gana, pues estoy bajo la gracia, pues Dios con gracia ya me cubrió.

Ya el apóstol Pablo se enfrentó a la misma mala interpretación: Romanos 6: 1 Entonces, ¿qué diremos? ¿Seguiremos pecando, para que la gracia abunde? 2 ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?

Vemos otro caso práctico de esta verdad acerca de la gracia de Dios, José enfrentándose a la mujer de Potifar: Génesis 39: 9 En esta casa no hay
 nadie mayor que yo, ni hay nada que él me haya reservado, excepto a ti, puesto que tú eres su mujer. ¿Cómo podría yo cometer algo tan malo y pecar contra Dios?»

José no pensó en la posibilidad de la ira de Potifar, ni en que podía perder las bendiciones de Dios, ni en que lo podían descubrir cediendo a los deseos de la mujer, sino que su motivación fue su reverencia a su Señor. Lo que le preocupaba era la posibilidad de desobedecer a su Dios santo y soberano, aunque ese Dios había permitido que sus propios hermanos lo vendieran como esclavo.

Dios es infinitamente digno de la más celosa y amorosa obediencia de mi parte, aunque jamás recibiera una sola bendición de su parte.

Apocalipsis 4: 11 «Digno eres, Señor, de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.»

Mi oración es que: nuestra respuesta a Dios sea de nuestro corazón por lo que Él es, por su propio valor, no por lo que me pueda dar o hacer.

Pero no podemos ser libres en pensar en su valor y en su gloria mientras me encuentre luchando por ganarme su aceptación y favor. Mientras más lucho por ganarme su favor y bendición, más alejo la gracia y a Cristo de mi vida, pues es una labor que Él ya ganó para mí.



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Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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viernes, 14 de diciembre de 2012

Viviendo en la Gracia


Devocional # 44     12 diciembre 2012

Viviendo en la Gracia


Gálatas 3: 3 ¿Tan necios son? ¿Comenzaron por el Espíritu, y ahora van a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas han padecido en vano? ¡Si es que realmente fue en vano! 5 Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Este pasaje de Gálatas es prácticamente la historia de nuestra vida, comenzamos creyendo en Jesucristo por fe, sabiendo que es por Gracia, pues es un don de Dios y ya como creyentes nos imponemos obligaciones; dice Steve Brown, “Predicamos la gracia al no cristiano y las cargas a los cristianos”.

A veces parece que hay suficiente gracia para la persona cuando no es cristiana, pero cuando se hace cristiana hay toda clase de leyes que tenemos que obedecer, estábamos mejor antes de ser convertido. Hasta la terminología que usamos revela la manera en que dividimos la vida cristiana en los compartimientos de “gracia” y “obras”. Hablamos del don de la salvación y del costo del discipulado, comunicando así la idea de que la gracia de Dios apenas nos abre las puertas de su reino, ya adentro depende de nuestras lágrimas, sudor y sangre, como que si Dios nos salva por gracia y nos abandona a nuestra suerte o a nuestro esfuerzo una vez salvos.

Estos siguientes pasajes muestran nuestra realidad y nuestra naturaleza, por lo cual Dios hizo que cayera sobre Jesús la iniquidad de todos nosotros (los que creemos en su nombre).

Isaías 53: 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.
Salmo 51: 5 He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

Pero dice el apóstol Pablo Romanos 5: 20 Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

Estos pasajes nos llevan a ver que la obra hecha por Cristo es plena y completa para agradar a Dios, desde el Antiguo Testamento el Señor nos da a entender que por gracia somos aceptados por Dios.

Zacarías 3: 1 Luego el ángel me mostró al sumo sacerdote Josué, que estaba delante del ángel del Señor. A su mano derecha estaba Satanás, dispuesto a acusarlo. 2 Pero el Señor le dijo a Satanás: «Yo soy el Señor, y te reprendo a ti, Satanás. Yo he escogido a Jerusalén, y a este hombre lo he rescatado del fuego como a un tizón. Por eso yo, el Señor, te reprendo.» 3 Como Josué estaba delante del ángel, y su ropa estaba muy sucia, 4 el ángel ordenó a los que estaban a su servicio: «¡Quítenle esa ropa tan sucia!» Y a Josué le dijo: «Date cuenta de que ya te he limpiado de tu pecado, y de que te he vestido con ropas de gala.»

Termino este devocional pero no el tema; seguiremos con nuestro objetivo de que:

Aprendamos a descansar en la Obra de Cristo, pues Él ya hizo todo lo que debíamos de haber hecho.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Vivir por Gracia


Devocional # 43     5 diciembre 2012

Vivir por Gracia

Efesios 2:
8 Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.


Quisiera iniciar el día de hoy una serie de devocionales hablando de la Gracia de Dios, ya que es uno de los temas más importantes de la Biblia, y al mismo tiempo quizá uno de los menos comprendidos.

Todos los cristianos, por definición, creemos en la Gracia de Dios, muchos de nosotros citamos este pasaje de Efesios, incluso el hermoso himno de John Newton “Maravillosa gracia” ha ocupado hasta ahora el primer lugar entre nuestros favoritos. ¿Por qué digo que la gracia de Dios es uno de los temas menos entendidos de la Biblia?

Porque cuando pensamos en la gracia, casi siempre pensamos en la salvación por gracia. Hasta la literatura cristiana que trata el tema de la gracia parece ocuparse exclusivamente de la salvación. Pero la Biblia enseña que no solo somos salvos por gracia, sino que además vivimos por gracia cada día de nuestra existencia. Es este aspecto de la gracia el que parece ser tan poco comprendido y practicado por el pueblo de Dios y ponemos pesadas cargas sobre nuestros hombros y sobre los hombros de los demás que estamos discipulando. La mayoría de nosotros tendemos a basar nuestra relación personal con Dios en base a nuestras obras antes que en la gracia, ¿oré de la forma adecuada?, ¿hice bien o mal? Si lo hice bien, sea lo que se que “hice bien” según nuestro propio criterio (o el de Dios según nosotros), esperamos que Dios nos bendiga. Pero si no lo hemos hecho tan bien, entonces nuestras expectativas de recibir bendición se reducen de la misma manera. En este sentido. Vivimos por obras antes de por gracia. Hemos sido salvados por gracia, pero estamos viviendo por el “sudor” de nuestros propios logros.

Además, nos estamos siempre retando a nosotros mismos y a los demás a “hacerlo mejor”, al punto de estar convencidos de que el éxito en la vida cristiana (sea cual fuere la definición de “éxito”), depende básicamente de nosotros mismo: de nuestra entrega, de nuestra disciplina, de nuestro celo, con un poco de ayuda divina de paso (al ver Dios nuestra entrega, nos ayuda). Creemos de labios lo que dice el apóstol Pablo 1 Corintios 15.10: Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano, pues he trabajado más que todos ellos, aunque no lo he hecho yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.  Pero nuestro lema interno es: “Dios ayuda a los que se ayudan”

Espero que a través de esta serie de devocionales aprendamos a descansar en la Obra de Cristo, pues Él ya hizo todo lo que debíamos de haber hecho. Juan 19:30 «Consumado es» es real y cierto tan cierto como Filipense 1:6 Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.



Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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