lunes, 10 de octubre de 2011

Amas a Dios o lo desprecias

Devocional # 59                  10 octubre 2011

Mateo 6:24  "Ninguno puede servir a dos señores,  porque odiará al uno y amará al otro,  o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Duras palabras que aquí nos presenta Jesús, un contraste muy fuerte entre Amor y odio:

En primer lugar me llama la atención el estatus de señor que le da al dinero.
En segundo lugar, viendo rápido podemos pensar que la palabra clave es servir, pero si pensamos un poco más allá, la palabra servir (a dos señores: Dios y el dinero), está supeditada a dos palabras antagónicas el Amor contra el odio, la lealtad contra el desprecio.

Para Jesús servir a Dios tiene sus raíces en amar a Dios, por eso la palabra clave de este pasaje es el amor, si amas a Dios le sirves, si no lo amas lo desprecias, no hay términos medios para el Señor, Jesús no está diciendo que nos quedemos pobres. Sino que el amor debe estar totalmente puesto en Dios. Este amor es totalmente exclusivo, vemos las palabras del salmista David: Salmo 73:25  ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?   Y fuera de ti nada deseo (amo) en la tierra.

Amar a Dios es desearlo por sobre todas las cosas, admirarlo por sobre todas las cosas, buscarlo por sobre todas las cosas, amar a Dios es darle el valor de Especial Tesoro para nosotros, de tal forma que lo demás no tenga valor por tal de tenerlo a Él, según vimos las palabras del apóstol Pablo en el devocional # 56 en Filipenses 3.8. ...Todo lo tengo por basura por tal de ganar a Cristo.

Quisiera terminar esta reflexión con una oración que hiciera Agustín de Hipona en el siglo IV: “Te ama poco aquel que ama otra cosa además de Ti”. *

*Agustín, Confesiones libro 10, cao. 29*


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
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tel: (81) 8352 6165

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sábado, 8 de octubre de 2011

Su poder lo utilizó para llegar a mi

Devocional # 58                  7 octubre 2011

2Corintios 4:
5  No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús.
6  Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.

Dos pensamientos del apóstol Pablo me llaman la atención; Él solo predicaba a Jesucristo y se sabía servidor de la humanidad por causa de Jesús, precisamente por sentirse  con el compromiso de predicarlo, no quería promocionarse él para resaltar el Gran Tesoro que había encontrado, siguiendo el pensamiento del apóstol, todo era basura para él, por tal de agradarle a Cristo, pensamiento contrario a la era moderna, nos “predicamos” a nosotros mismos o nuestras iglesias como las “mejores” enterrando así el Mejor Tesoro; a decir Cristo.

El otro pensamiento es que el apóstol sabía en quien creía; el mismo creador del universo quien el mismo poder de su Palabra que utilizó para crear el universo, lo utiliza para hacer resplandecer su Luz en nuestros corazones; gran valor tiene este Gran Tesoro que encontró a Pablo. Es el mismo Cristo que está en nuestras vidas.

Prediquemos a ese Cristo como dijera Pablo: no a nosotros mismos, es el gran Creador del Universo, el que creó las pléyades, la osa mayor y menor, las estrellas, y todo el firmamento, el mismo que utilizó ese poder para que su Luz Admirable, resplandeciera en nuestras vida. 
¡¡¡¡¡Bendito seas Señor Jesús!!!!




Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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martes, 4 de octubre de 2011

¿Crees esto? que todo aquel que cree en Cristo no muere

Devocional # 57                  3 octubre 2011


Juan 11:26  Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Dijo Cristo a Martha).

Ahora  el Señor nos pregunta a nosotros ¿Crees esto?. Sí, Señor, Jesús, lo creemos: jamás moriremos. Nuestra alma podrá ser separada de nuestro cuerpo, lo cual en cierto sentido constituye la muerte; pero nuestra alma nunca podrá ser separada de Dios; si fuera separada nuestra alma de Dios  sería la verdadera muerte que sería la paga del pecado, y esta pena de muerte sería lo peor que pudiera acontecernos.

Lo creemos sin la menor duda, porque ¿quién nos apartará del amor de Dios que es Cristo Jesús, Señor nuestro? Somos miembros del cuerpo de Cristo, ¿perderá Jesús
alguno de sus miembros? Estamos unidos a Jesús, ¿podrá perdernos? Jamás.

Dentro de nosotros hay una vida que no puede ser separada de Dios: porque el Espíritu Santo habita en nosotros, y con Él, ¿cómo podemos morir? Jesús mismo
es nuestra vida; por tanto, no podemos morir, porque Él ya no puede morir.

En Él estamos muertos al pecado, y la sentencia de muerte no puede ser ejecutada nuevamente. Ahora vivimos y vivimos para siempre. El pago de la justicia es la
vida eterna, y tenemos la misma justicia de Dios; por consiguiente, tenemos la recompensa más alta.

Viviendo y creyendo hoy en Cristo, creemos que viviremos y gozaremos de este bien que es la Vida Eterna. Por lo tanto, vayamos adelante con la firme confianza de que nuestra vida está asegurada con el seguro perfecto pues estamos en la mano de nuestro Jefe y Cabeza, Jesucristo.

Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Es Cristo Jesús tesoro suficiente para ti?

Devocional # 56                  30 septiembre 2011

Filipenses 3:8 “Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo” (Reina Valera contemporánea).

Hay muchas personas que dicen haber “recibido a Cristo” y  han creído en Él , pero dan poca o ninguna evidencia de estar vivos espiritualmente, pues siguen con los afanes de este mundo. Pueden decir que lo reciben como perdonador porque les encanta estar libre de culpa; dicen que lo reciben como rescatador del infierno porque les encanta no querer sufrir; dicen que lo reciben como sanador porque les gusta no estar enfermos; dicen que lo reciben como dador de prosperidad porque les gusta tener dinero; dicen que lo reciben como creador porque quieren tener un universo personal. (De hecho lo que se predica no es a Cristo por ser Cristo mismo, sino por sus “añadiduras”)

Estas personas no lo han recibido como Rey Supremo y Personalmente Valioso por quien es Él mismo. No lo han recibido de la manera que Pablo nos habla del “infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor” “y veo todo lo que pueda ganar como basura, para ganar a Cristo”. No lo reciben por quien realmente es: más glorioso, más hermoso, más maravilloso, más gratificante de todo lo demás que hay en el universo. No lo valoran, ni lo aprecian, ni lo quieren, ni se deleitan en Él.

“Recibir” a  Cristo de esta forma es el tipo de recibimiento que una persona no regenerada y “natural”  puede hacer. Este es un “recibimiento” de Cristo que no exige ningún cambio en la naturaleza humana. No necesitamos nacer de nuevo para que nos agrade vivir sin culpas, sin dolor, libre de enfermedad, seguro y rico.

Abrazar a Jesús como Tesoro Supremo requiere de una nueva naturaleza. Nadie hace esto naturalmente. Se debe nacer de nuevo (Juan 3.3). Debe ser una nueva creación en Cristo (2 Corintios 5:17). Debe estar vivo espiritualmente (Efesios 2:1.5). Esta  nueva naturaleza solo la da Cristo a través de la Fe.

A través de la Fe solamente podemos recibir a Cristo como Salvador, Señor y Tesoro Supremo. Por lo tanto la fe salvadora es receptora de Cristo por quien realmente es: más glorioso, más maravilloso, más gratificante, más valioso que cualquier otra cosa en el universo.

¿Cristo es para ti un tesoro Supremo, que puedas decir como el apóstol Pablo?  ¿…veo todo lo que pueda ganar como basura, para ganar a Cristo?.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la:
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Dios es nuestro pronto auxilio


Devocional # 55                  28 septiembre 2011


Salmos 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Una ayuda que no llega cuando la necesitamos de nada vale. El ancla abandonada en casa de nada vale para el marinero en el momento de la tormenta; el dinero que en
otro tiempo poseyó el deudor para nada vale cuando se ha extendido contra él una demanda.

Pocas ayudas terrenales pueden llamarse «prontas»: de hecho se hallan lejos cuando hay que buscarlas.

Pero nuestro Dios es «pronto» cuando le buscamos según dice nuestro texto; «pronto» cuando le necesitamos, y «pronto» cuando hemos experimentado su ayuda.

Viene en nuestro auxilio antes que pueda llegar el amigo más cercano, porque durante la prueba ya está en nosotros; más presente de lo que estamos nosotros en nosotros
mismos, porque a veces carecemos de ánimo.

Él está siempre presente, totalmente presente, eficazmente presente, simpáticamente presente. Está presente ahora si es un tiempo sombrío o no; descansemos en Él. Es nuestro refugio: escondámonos en Él; es nuestra fortaleza: revistámonos de Él; es nuestro amparo: apoyémonos en Él; nuestro pronto auxilio: descansemos ahora mismo en Él.

No es necesario que pasemos ansiedad ni temor. «Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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