jueves, 21 de julio de 2011

En este día Jehová nos fortalecerá

Devocional # 38                  21 julio  2011

En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.
Zacarías 12:8

En aquel día no es un día misterioso sin definición; sino que se refiere al día del cumplimiento de la 1ª venida de Cristo y su manifestación como nuestro Consolador. Hechos 1:8  pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo… (¿poder para qué?... restaurar el reino de Dios, que era la pregunta que le hicieron sus discípulos justo en el momento de partir y dejar la promesa del Espíritu Santo). Necesitamos el Espíritu Santo para ser testigos.

El reino de Dios no solo es en la Iglesia, sino donde nos movemos sus hijos: en el Trabajo, en la Escuela, en el Gobierno, en la Política, donde vayamos; Donde vayas (no íd.), hacer discípulos… aquí es donde nos defenderá el Señor (que somos los moradores del Jerusalén espiritual).

Por más débiles que seamos el Señor nos fortalecerá y seremos como el campeón de Israel, David, esto es una manifestación maravillosa pero cierta; pues el Señor lo dice: …el débil, será como David… Qué gran promesa, no el que seamos como David, sino tener la fortaleza del Señor para ser sus testigos llevando en forma privilegiada la expansión de su reino.

¡¡¡Señor transfórmanos en tus poderosos testigos, quita todo temor en nuestra vida para testificar de Ti, llénanos de tu Gracia de una forma tal que nos demos cuenta que es Sobrenatural. Cumple en este día Tu promesa en cada uno de nosotros los que estamos leyendo esta promesa, en el Nombre de Jesús. Amén!!!


Bendiciones

martes, 19 de julio de 2011

Porque yo vivo, vosotros también viviréis


Devocional # 37                  19 julio  2011

Porque yo vivo, vosotros también viviréis. Juan 14:19

Si crees que Cristo resucitó y crees en Él, vives para siempre por Él. La vida de los creyentes es tan segura como la vida del mismo Jesús. Con la misma seguridad en que vive la cabeza, vivirán los miembros.

Si Jesús no ha resucitado de los muertos, estamos muertos en nuestros delitos, dice el apóstol Pablo con respecto a si Jesús no ha resucitado:  (por cuestión de espacio solo pongo este versículo, pero conviene leer todo el capítulo 15  de 1 Corintios), 1Corintios 15:19  Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración (lástima) de todos los hombres. Pero Jesús ¡¡SI!! ha resucitado, los creyentes han resucitado también en Él. Su muerte ha borrado todas nuestras rebeliones y desatado los lazos que nos tenían sujetos a la sentencia de muerte. No es una simple creencia, mmm creo que no resucitó o mmm creo que si resucitó y no pasa nada, sino que es una expectativa llena de vida o una expectativa llena de juicio y muerte eterna.

Su resurrección prueba nuestra justificación: hemos sido absueltos, y el Señor nos dice: «Jehová ha redimido tu pecado: no morirás».
Jesús hace que la vida de los suyos sea tan eterna como la suya. ¿Cómo podemos morir mientras Él vive, siendo una sola cosa con Él? Jesús ya no muere, y la muerte no
tiene dominio alguno sobre su persona, por eso sus hijos ya no volverán al sepulcro eternos y a sus viejos pecados, sino que vivirán para el Señor en novedad de vida.

¡Creyente!, cuando te halles en gran tentación y temas caer en manos de tus enemigos, consuélate con estas palabras. Nunca perderás la vida espiritual porque está escondida con Cristo en Dios. No dudas de la inmortalidad del Señor; por tanto, no pienses que te dejará morir estando como estás unido con Él. La razón de tu vida es su vida, de la cual no debes temer. 1Corintios 15:55  ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?.  Descansa, pues, en tu Señor que vive por siempre.

martes, 12 de julio de 2011

La Palabra del Señor permanece para siempre

Devocional # 36                  12 julio  2011


Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada. 1 Pedro 1:25

Todas las enseñanzas de los hombres (los yo declaro, yo digo, yo decreto),  son como la hierba del campo, cada vez que decimos yo declaro, o yo decreto, hablamos nuestras palabras, rebotan en el techo, en la paredes, en los oídos, en otras palabras se oirán muy bien pero solo nos lleva a la frustración y a la nada;  

Aquí se nos asegura que la Palabra del Señor es cosa muy distinta, porque permanecerá para siempre. La Palabra de Dios está Viva y es Eficaz, es la más penetrante que toda estada de dos filos, es la que penetra hasta el alma, y el espíritu, es la que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12.  Mientras menos palabra de nosotros y más Palabra de Dios hablemos, es mejor.

Este Evangelio es una palabra divina, porque ¿qué palabra puede permanecer para siempre, sino la que el Dios eterno nos habló?
Este Evangelio vive para siempre, tan lleno de vida como cuando salió de la boca de Dios; tan poderoso para convencer y convertir, para sostener y santificar, como lo fue en
los días de los milagros.

Este Evangelio es inmutable; hoy no es hierba verde, y mañana heno seco; siempre permanece la verdad del inmutable Jehová. Las opiniones cambian, mas la verdad certificada
por Dios no puede cambiar como no cambia el Dios que la pronunció.

Este Evangelio que nos anuncia la Palabra de Dios es un motivo de gozo, un fundamento sólido en el cual podemos apoyarnos con seguridad. «Perpetuamente» incluye la
vida, la muerte, el juicio y la eternidad. ¡Gloria sea dada a Dios en Jesucristo por este divino consuelo! Aliméntate hoy y todos los días de tu vida de la palabra de Dios.


Bendiciones

martes, 5 de julio de 2011

Jehová está en medio de ti


Devocional # 35                  05 julio  2011


Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. Sofonías 3:17

¡Magnífica palabra! ¡Dios en medio de su pueblo con toda la majestad de su poder! Su presencia es suficiente para inundarnos de paz y de esperanza.

En nuestro Dios se ocultan tesoros de infinito poder; Él mora en su Iglesia; por tanto, su pueblo puede prorrumpir en cantos de alegría.

No sólo gozamos de su presencia, sino que Él está de continuamente ocupado en el trabajo de nuestra salvación: «Él salvará». Siempre está salvando;
ese es el significado del nombre Jesús. No temamos ningún peligro, porque poderoso es para salvar.

Siempre es el mismo: ama, persevera en el amor, y no dejará de amar. En este amor se goza y encuentra materia para cantar a su amada. Cuan admirable es.

Después de haber acabado la creación, no cantó, sino que dijo «que todo era bueno»; pero, llevada a cabo la redención, la Trinidad gloriosa sintió tanto gozo, su expresión fue un cántico triunfal. ¡Piensa en esto, y llénate de asombro! Jesús canta un himno nupcial por su Esposa querida. La hace el objeto de su amor, de su gozo, de su descanso y de sus cánticos.

¡Señor Jesús, por tu infinito amor, enséñanos a amarte, a regocijarnos en ti y cantarte nuestro salmo de alabanza! ¡Bendito seas Señor Jesús!


Bendiciones

viernes, 1 de julio de 2011

Aquel Varón será nuestro escondedero

Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión. Isaías 32:2

Todos sabemos quién es ese varón. ¿Quién más podría ser sino el segundo Adán, el Señor de los cielos, varón de dolores, el Hijo del Hombre, el Cordero de Dios, el Hijo de David? ¡Qué Gran escondedero para su pueblo!

Él mismo ha soportado toda la furia del viento, y por eso puede amparar a todos los que se refugian en él. Por su medio hemos escapado de la ira de Dios y escaparemos de la ira de los hombres, y del temor de la muerte.

¿Por qué nos exponemos al viento cuando es más seguro, más fácil y más seguro refugiarnos en nuestro Señor? Corramos hoy hacia Él y gozaremos de paz.
Muchas veces se levanta el viento de la aflicción con tanta fuerza que se convierte en tempestad que lo arrastra todo. Cosas que parecían estar firmes se tambalean ante el ímpetu del viento,  muchas y muy grandes son las caídas cuando confiamos en nuestra carne.

Nuestro Señor Jesucristo, el varón glorioso, es un refugio que nunca se derrumba.

Escondidos en Él, vemos cómo pasa la tormenta arrolladora, mientras nosotros descansamos tranquilos en su seguridad.
Refugiémonos hoy en nuestro escondedero y cantemos confiadamente bajo la protección de nuestro refugio:

¡Bendito Jesús! ¡Cuánto te amamos! podemos amarte, porque Tú eres nuestro refugio en la tempestad, Amén.