jueves, 7 de mayo de 2015

Ídolos del Corazón

Año 6- Devocional # 08   7-mayo-2015

Seguimos con el libro, “Vivir en el Poder del Evangelio”

Ídolos del Corazón

Romanos 1:21  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

POR NATURALEZA SOMOS IDÓLATRAS 

El capítulo de Romanos 1 muestra que por naturaleza somos idólatras y la razón es que todos necesitamos adorar algo, fuimos creados con ese propósito, y si no adoramos a Dios vamos a poner algo en su lugar, vamos a sustituir al Dios verdadero por dioses a nuestra propia imagen. Estos dioses que vamos a adoptar, prometen mucho; si nuestro dios es el dinero, nosotros pensamos que la felicidad la vamos a tener a través del dinero, y nos dará seguridad en la vida, porque acreditamos que el dinero nos va a dar todo lo que queremos.

Los ídolos no solo prometen pero también se rigen por leyes. Cada vez que tenemos un ídolo, cada ídolo tiene sus propias reglas y leyes, esos ídolos dan promesas y también dan condenas, si nosotros perdemos ese ídolo (el dinero, por ejemplo). Este ídolo nos dice que vamos a morir de hambre, o alguna otra cosa nos va a suceder como castigo. 

Entonces, los ídolos realmente imitan el pacto de Dios, imitan las bendiciones que Dios promete y también la condena que Dios nos ha dado. Los ídolos son imitaciones de Dios y a medida que vamos avanzando, vamos a ver sus características. Lo triste es que a medida que adoptamos un ídolo, llegamos a ser esclavos de ese ídolo. La carta a los Romanos 6:16-17 lo deja muy claro en cuanto al pecado en general. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero, gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados”. 

Necesitamos arrepentirnos de nuestros ídolos. Generalmente nos arrepentimos de nuestras acciones, es decir, nosotros generalmente nos arrepentimos de los pecados de comportamiento. Pero los pecados de comportamiento, la forma en que actuamos y vivimos, generalmente tienen un dios detrás de ellos, y no es el Dios Jehová, no es el Dios Trino. Si sólo nos arrepentimos de nuestros pecados de comportamiento, por ejemplo, mentí o me enojé, vamos a seguir arrepintiéndonos de ese mismo pecado vez tras vez, tras vez, si no nos damos cuenta que hay un dios falso detrás de ese pecado, esclavizándonos e impulsándonos a hacer esas cosas. 

Todo pecado, es el resultado de idolatría de una forma u otra. Cuando Adán y Eva pecaron contra Dios, fue porque querían ser como Dios, esa fue la promesa de satanás, que sus ojos serían abiertos y serían como Dios. Al querer ser como Dios, cayeron en idolatría, ellos querían ser su propio dios. 

¿Qué sucede si sencillamente nos arrepentimos de los pecados de nuestro comportamiento y no nos damos cuenta que hay un dios detrás de ese pecado que está gobernando nuestra vida? Vamos a seguir haciendo lo mismo cada vez que nos encontremos en esa misma situación, vamos a caer. Pero si nos damos cuenta que nuestro arrepentimiento debe ser más profundo de lo que está en nuestro corazón, lo que ha estado gobernando nuestras acciones y nuestra vida, entonces nos vamos a librar del ídolo que nos esclaviza a través del evangelio. 

Al darnos cuenta de eso, estamos llegando a la raíz de nuestro pecado ¿Qué en mi vida tiene más valor que Dios? Miento para proteger ese ídolo, ¿por qué estoy mintiendo? 
Uno no debe arrepentirse solamente de la mentira, debe decir: ¿por qué mentí? ¿Qué estuve protegiendo? Estuve protegiendo mi imagen, mi orgullo, mi vanidad, ¿qué estaba detrás de esa mentira? Detrás de esa mentira existe un ídolo y hasta que no haya enfrentado a ese ídolo, voy a seguir con el mismo problema de la mentira.

Si con el tiempo me arrepiento de haber mentido y me pregunto ¿por qué mentí?, ¿qué estaba yo protegiendo?  Me doy cuenta que mentí porque mi “imagen” estaba en peligro. Entonces mi imagen es un ídolo para mí y tengo que arrepentirme no sólo de mentir sino también de mi ídolo que me esclaviza, solo entonces puede librarse de la mentira. 

Nuestra vida debe ser Cristo-céntrica, pues de no ser así somos idólatras y esclavos de los ídolos.

Seguiremos con este tema del mismo libro en el próximo devocional




Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
Tel: (81) 8352 6165

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