jueves, 27 de diciembre de 2012

Creciendo en la Gracia


Devocional # 45     26 diciembre 2012

Creciendo en la Gracia

Antes de seguir con el tema de la gracia quisiera explicar un subtema de esta misma serie:
Al hablar de la gracia se cae en el peligro de que se malinterprete de poder hacer lo que se me pegue la gana, pues estoy bajo la gracia, pues Dios con gracia ya me cubrió.

Ya el apóstol Pablo se enfrentó a la misma mala interpretación: Romanos 6: 1 Entonces, ¿qué diremos? ¿Seguiremos pecando, para que la gracia abunde? 2 ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?

Vemos otro caso práctico de esta verdad acerca de la gracia de Dios, José enfrentándose a la mujer de Potifar: Génesis 39: 9 En esta casa no hay
 nadie mayor que yo, ni hay nada que él me haya reservado, excepto a ti, puesto que tú eres su mujer. ¿Cómo podría yo cometer algo tan malo y pecar contra Dios?»

José no pensó en la posibilidad de la ira de Potifar, ni en que podía perder las bendiciones de Dios, ni en que lo podían descubrir cediendo a los deseos de la mujer, sino que su motivación fue su reverencia a su Señor. Lo que le preocupaba era la posibilidad de desobedecer a su Dios santo y soberano, aunque ese Dios había permitido que sus propios hermanos lo vendieran como esclavo.

Dios es infinitamente digno de la más celosa y amorosa obediencia de mi parte, aunque jamás recibiera una sola bendición de su parte.

Apocalipsis 4: 11 «Digno eres, Señor, de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.»

Mi oración es que: nuestra respuesta a Dios sea de nuestro corazón por lo que Él es, por su propio valor, no por lo que me pueda dar o hacer.

Pero no podemos ser libres en pensar en su valor y en su gloria mientras me encuentre luchando por ganarme su aceptación y favor. Mientras más lucho por ganarme su favor y bendición, más alejo la gracia y a Cristo de mi vida, pues es una labor que Él ya ganó para mí.



Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
tel: (81) 8352 6165

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viernes, 14 de diciembre de 2012

Viviendo en la Gracia


Devocional # 44     12 diciembre 2012

Viviendo en la Gracia


Gálatas 3: 3 ¿Tan necios son? ¿Comenzaron por el Espíritu, y ahora van a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas han padecido en vano? ¡Si es que realmente fue en vano! 5 Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Este pasaje de Gálatas es prácticamente la historia de nuestra vida, comenzamos creyendo en Jesucristo por fe, sabiendo que es por Gracia, pues es un don de Dios y ya como creyentes nos imponemos obligaciones; dice Steve Brown, “Predicamos la gracia al no cristiano y las cargas a los cristianos”.

A veces parece que hay suficiente gracia para la persona cuando no es cristiana, pero cuando se hace cristiana hay toda clase de leyes que tenemos que obedecer, estábamos mejor antes de ser convertido. Hasta la terminología que usamos revela la manera en que dividimos la vida cristiana en los compartimientos de “gracia” y “obras”. Hablamos del don de la salvación y del costo del discipulado, comunicando así la idea de que la gracia de Dios apenas nos abre las puertas de su reino, ya adentro depende de nuestras lágrimas, sudor y sangre, como que si Dios nos salva por gracia y nos abandona a nuestra suerte o a nuestro esfuerzo una vez salvos.

Estos siguientes pasajes muestran nuestra realidad y nuestra naturaleza, por lo cual Dios hizo que cayera sobre Jesús la iniquidad de todos nosotros (los que creemos en su nombre).

Isaías 53: 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.
Salmo 51: 5 He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

Pero dice el apóstol Pablo Romanos 5: 20 Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

Estos pasajes nos llevan a ver que la obra hecha por Cristo es plena y completa para agradar a Dios, desde el Antiguo Testamento el Señor nos da a entender que por gracia somos aceptados por Dios.

Zacarías 3: 1 Luego el ángel me mostró al sumo sacerdote Josué, que estaba delante del ángel del Señor. A su mano derecha estaba Satanás, dispuesto a acusarlo. 2 Pero el Señor le dijo a Satanás: «Yo soy el Señor, y te reprendo a ti, Satanás. Yo he escogido a Jerusalén, y a este hombre lo he rescatado del fuego como a un tizón. Por eso yo, el Señor, te reprendo.» 3 Como Josué estaba delante del ángel, y su ropa estaba muy sucia, 4 el ángel ordenó a los que estaban a su servicio: «¡Quítenle esa ropa tan sucia!» Y a Josué le dijo: «Date cuenta de que ya te he limpiado de tu pecado, y de que te he vestido con ropas de gala.»

Termino este devocional pero no el tema; seguiremos con nuestro objetivo de que:

Aprendamos a descansar en la Obra de Cristo, pues Él ya hizo todo lo que debíamos de haber hecho.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Vivir por Gracia


Devocional # 43     5 diciembre 2012

Vivir por Gracia

Efesios 2:
8 Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.


Quisiera iniciar el día de hoy una serie de devocionales hablando de la Gracia de Dios, ya que es uno de los temas más importantes de la Biblia, y al mismo tiempo quizá uno de los menos comprendidos.

Todos los cristianos, por definición, creemos en la Gracia de Dios, muchos de nosotros citamos este pasaje de Efesios, incluso el hermoso himno de John Newton “Maravillosa gracia” ha ocupado hasta ahora el primer lugar entre nuestros favoritos. ¿Por qué digo que la gracia de Dios es uno de los temas menos entendidos de la Biblia?

Porque cuando pensamos en la gracia, casi siempre pensamos en la salvación por gracia. Hasta la literatura cristiana que trata el tema de la gracia parece ocuparse exclusivamente de la salvación. Pero la Biblia enseña que no solo somos salvos por gracia, sino que además vivimos por gracia cada día de nuestra existencia. Es este aspecto de la gracia el que parece ser tan poco comprendido y practicado por el pueblo de Dios y ponemos pesadas cargas sobre nuestros hombros y sobre los hombros de los demás que estamos discipulando. La mayoría de nosotros tendemos a basar nuestra relación personal con Dios en base a nuestras obras antes que en la gracia, ¿oré de la forma adecuada?, ¿hice bien o mal? Si lo hice bien, sea lo que se que “hice bien” según nuestro propio criterio (o el de Dios según nosotros), esperamos que Dios nos bendiga. Pero si no lo hemos hecho tan bien, entonces nuestras expectativas de recibir bendición se reducen de la misma manera. En este sentido. Vivimos por obras antes de por gracia. Hemos sido salvados por gracia, pero estamos viviendo por el “sudor” de nuestros propios logros.

Además, nos estamos siempre retando a nosotros mismos y a los demás a “hacerlo mejor”, al punto de estar convencidos de que el éxito en la vida cristiana (sea cual fuere la definición de “éxito”), depende básicamente de nosotros mismo: de nuestra entrega, de nuestra disciplina, de nuestro celo, con un poco de ayuda divina de paso (al ver Dios nuestra entrega, nos ayuda). Creemos de labios lo que dice el apóstol Pablo 1 Corintios 15.10: Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano, pues he trabajado más que todos ellos, aunque no lo he hecho yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.  Pero nuestro lema interno es: “Dios ayuda a los que se ayudan”

Espero que a través de esta serie de devocionales aprendamos a descansar en la Obra de Cristo, pues Él ya hizo todo lo que debíamos de haber hecho. Juan 19:30 «Consumado es» es real y cierto tan cierto como Filipense 1:6 Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.



Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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martes, 27 de noviembre de 2012

El salmista canta la Misericordia de Dios


Devocional # 42     27 noviembre 2012

El salmista canta la Misericordia de Dios
1 La maldad habla al corazón del impío; en su opinión, no hay por qué temer a Dios. 2 Vive halagándose a sí mismo, seguro de que su maldad no es condenable. 3 Sus palabras son malvadas y fraudulentas; dejó de ser sabio y de practicar el bien. 4 Aun acostado hace planes malvados; va por el mal camino, y disfruta de su maldad. 5 Pero tu misericordia, Señor, llega a los cielos; ¡tu fidelidad se extiende hasta las nubes! 6 Tu justicia es como las grandes montañas; tus sentencias son como el mar profundo; ¡tú, Señor, cuidas de hombres y animales! 7 Dios mío, ¡cuán preciosa es tu misericordia! ¡La humanidad se acoge a la sombra de tus alas! 8 En tu templo se sacia de ricos alimentos; tú apagas su sed en un río de aguas deliciosas. 9 En ti se halla el manantial de la vida, y por tu luz podemos ver la luz.
10 Muestra tu misericordia a los que te conocen; muestra tu justicia a los de recto corazón. 11 No dejes que los soberbios me aplasten, ni que el poder de los impíos me sacuda.  
12 Vean allí, caídos, a los que practican el mal; ¡rodaron por el suelo, y no volvieron a levantarse!


La maldad parece consustancial al impío; y ello explica de su ateísmo práctico, pues no reconoce el temor de Dios como norte de su vida ni teme los juicios divinos. En el texto hebreo se emplea la palabra pajad, que designa el “terror” que debe inspirar la justicia divina al pecador. El impío se traza su vida sin plantearse el problema de que está sometido a la justicia del Omnipotente. La maldad está, apegada a lo íntimo de su corazón, como una segunda naturaleza, sus reacciones instintivas tienen para él la fuerza de una oración (la maldad habla al corazón del impío). La palabra hebrea empleada, ne'um, podría traducirse por “susurro” íntimo al corazón.

En consecuencia, sus palabras son fraudulentas, sin temor a hacer daño al prójimo, y emprende el camino de la necedad; no es inteligente ni cuerdo, pues no conoce la consecuencia grave de sus propios actos y verdaderos intereses y no se da cuenta de que el pecado, a la larga, acarrea la desgracia. Obcecado en su maldad, aun en la tranquilidad de su lecho maquina la iniquidad. Durante las horas de quietud, su espíritu no piensa sino en planear acciones inicuas para el día siguiente. Las horas de quietud nocturna, en vez de ser horas de recapacitación, de arrepentimiento por las transgresiones diarias, son para el impío ocasión para calcular mejor sus iniquidades para el día siguiente. Tiene la conciencia encallecida y sólo piensa en el mal.

La fidelidad, justicia y juicios de Dios contrastan con los malvados y sus planes perversos que terminan en el fracaso. Su amor es más grande que los cielos. Su fidelidad va más allá de las nubes. Su justicia es tan sólida como una montaña. Sus juicios están tan llenos de sabiduría como los océanos de agua. Necesitamos no temer a los malvados porque sabemos que Dios nos ama, juzga el mal y nos protegerá para siempre y sabemos de Su Misericordia “por eso nos acogemos bajo la sombra de Sus alas” (7).

El verso 9 con esta vívida metáfora, nos presenta a Jesús;  "manantial de la vida", nos da un sentido de agua limpia y fresca que da vida al sediento espiritual. Esta misma ilustración la usa Jesús hablando de sí mismo como el agua de vida que podía apagar la sed para siempre y dar vida eterna Juan 4:14...pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna.

“Y por tu Luz podemos ver la Luz” también metafóricamente viendo a Jesús; Juan 8: 12 En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»

El salmista, contrastando la abundancia de pecado con la sobre abundante Gracia de Dios en Cristo


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Plegaria en que se pide ser librado de los enemigos


Devocional # 41     14 noviembre 2012

Plegaria en que se pide ser librado de los enemigos
Salmo 35 de David.
1 Señor, defiéndeme de mis oponentes; combate a los que me atacan. 2 Echa mano del escudo y del pavés, y ven pronto en mi ayuda. 3 Toma una lanza y ataca a mis perseguidores, y dile a mi alma: «Yo soy tu salvación.» 4 ¡Haz que queden confundidos y en vergüenza los que quieren matarme! ¡Qué retrocedan y queden confundidos los que buscan mi mal! 5 ¡Que sean como el tamo que arrebata el viento!
¡Que el ángel del Señor los acose! 6 ¡Que sea su camino oscuro y peligroso! ¡Que el ángel del Señor los persiga! 7 Sin motivo, ellos me tendieron una trampa; sin motivo, cavaron un hoyo para mí.
8 ¡Que sean quebrantados de repente, y caigan en la trampa que antes me tendieron! ¡Que caigan en ella, para su desgracia! 9 Entonces yo me alegraré en el Señor; ¡me regocijaré en su salvación!
10 Todos mis huesos exclamarán: «Señor, ¿quién puede compararse a ti? ¡Tú libras de los fuertes a los débiles! ¡Tú libras de sus opresores a los menesterosos!» 11 Unos testigos violentos se levantan
y me interrogan acerca de cosas que yo ignoro. 12 Me pagan mal el bien que les hice, y eso me duele en el alma. 13 Si estaban enfermos, yo me preocupaba; ayunaba y me vestía de cilicio.
¡Quisiera que mis oraciones volvieran a mí! 14 Yo manifestaba mi tristeza por ellos vistiéndome de luto, como por un hermano; ¡como si hubiera muerto mi propia madre! 15 Pero caí, y ellos se juntaron contra mí; se juntó contra mí gente despreciable, gente que yo no conocía, y me maltrataron sin descanso. 16 ¡Como auténticos truhanes y malvivientes, rechinaban los dientes contra mí! 17 Señor, ¿cuánto más seguirás viendo esto? ¡Salva mi vida de las garras de estos leones! ¡Es la única vida que tengo! 18 Yo hablaré de ti en medio de la multitud; ¡te alabaré delante de todo el pueblo! 19 ¡No dejes que se burlen de mí los que sin causa me ven como enemigo, ni tampoco los que me odian sin motivo, esos que se hacen señas con los ojos! 20 Son gente que no busca la paz, sino que urden planes engañosos en contra de gente inocente. 21 Se carcajean al hablar de mí, y exclaman: « ¡Ja, ja! ¡Miren lo que hemos llegado a ver!» 22 Pero tú, Señor, eres testigo; ¡no te quedes callado, ni te alejes de mí! 23 ¡Señor, levántate a defenderme! ¡Dios mío, levántate y hazme justicia! 24 Señor y Dios, ¡júzgame según tu justicia, para que nadie se burle de mí! 25 Que nadie piense en su corazón: «¡Se cumplió nuestro deseo de verlo derrotado!» 26 Que la vergüenza y la confusión sean para los que buscan mi mal. Que se queden avergonzados y confundidos los que se engrandecen contra mí. 27 Pero que canten y se alegren los que están a mi favor. Que digan siempre: «¡Grande es el Señor, pues se deleita en el bienestar de su siervo!» 28 Con mi lengua proclamaré tu justicia, y a todas horas te alabaré.


Un inocente ante las acusaciones y ataques de enemigos que antes eran sus amigos clama a Dios pidiendo justicia. Algunos ven su origen en la persecución de David por Saúl (ven el Salmo como una expansión de 1Sa_24:15); otros en la rebelión de Absalón.

Ciertamente es apto para uno que sufre calumnias y ataques injustos en cualquier época.
y dile a mi alma(v. 3). El salmista afirma su fe; a la vez pide que Dios la afirme más. La fe siempre tiene que crecer; las crisis y las pruebas presentan la necesidad y la oportunidad para tal crecimiento.

¡Haz que queden confundidos vv. 4-8 Esta estrofa es una imprecación, donde el salmista pide que Dios envíe castigo sobre sus enemigos. El creyente del Nuevo Pacto pregunta: “¿Cómo hemos de entender estas oraciones imprecatorias?” Vemos que el salmista da por sentado que estos son enemigos de Dios. El mismo no toma venganza sino pide que Dios haga justicia. Igualmente, ahora, no debemos desear mal a otras personas. No debemos ver conjuros mágicos aquí, como algunos suponen; más bien el salmista se pone al lado de Dios y pide que Dios haga justicia contra los que hacen mal. No debemos usar estas oraciones contra personas (enemigos personales);

Jesús enseñó que debemos amar a nuestros enemigos (aun el AT lo enseña: Exodo_23:4-9; salmo_25:21-22). Pero sí podemos usarlas contra el diablo y los poderes malignos. Este lenguaje militante viene a ser lenguaje de batalla espiritual en el NT. Calvino dijo: “A la vez este pasaje puede explicarse tanto de los demonios como de los santos ángeles, quienes están listos a ejecutar los deseos divinos.”

Entonces yo me alegraré en el Señor...  vv. 9, 10 El salmista es celoso de la honra de Dios; por lo tanto, se goza cuando caen sus enemigos. El creyente no se goza cuando algo malo sucede a otros; pero sí, se goza cuando es evidente que las fuerzas del mal son juzgadas y derrotadas.

Señor, ¿cuánto más seguirás viendo esto? vv. 17-21 A menudo no entendemos los tiempos que Dios usa; En el v. 18, promete alabar a Dios. Ya está viendo la salvación.

Cuando le va mal al cristiano, otros se alegran. Me aborrecen sin causa (v. 19) fue citado por Jesús (Juan_15:25).

Todo este salmo es imprecatorio y usa muchos imperativos. Pide que Dios actúe ahora. Si los salmos son modelos para nuestra oración, ¿cómo hemos de usar estas oraciones imprecatorias? Podemos pedir a Dios la derrota de los poderes malignos que tienen atrapados a tantos millones. Puesto que Dios es justo, es correcto pedir y esperar que él haga justicia.
Mateo 5: 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen,
Efesios 6: 12 La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes!

Estos pasajes debemos tener en cuenta para nuestras oraciones: amar y pedir por nuestros prójimo o enemigo con la esperanza de que la luz de Cristo llegue a él y pedir a Dios por la derrota del poder maligno en le gente que nos rodea para que Dios haga justicia.




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sábado, 3 de noviembre de 2012

Salmo 34 Gozo por la Protección Divina


Devocional # 40     3 noviembre 2012


Salmo 34  Gozo por la Protección Divina
1 Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. 2 Alabaré al Señor con toda el alma. ¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también! 3 ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza! ¡Exaltemos a una voz su nombre! 4 Busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores. 5 Los que a él acuden irradian alegría; no tienen por qué esconder su rostro. 6 Este pobre clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. 7 Para defender a los que temen al Señor, su ángel acampa alrededor de ellos. 8 ¡Prueben ustedes mismos la bondad del Señor! ¡Dichoso aquél que en él confía! 9 Ustedes, sus fieles, teman al Señor, pues a quienes le temen nunca les falta nada. 10 Los cachorros del león chillan de hambre, pero los que buscan al Señor lo tienen todo. 11 Hijos míos, acérquense y escúchenme; voy a enseñarles a honrar al Señor. 12 ¿Quién de ustedes anhela vivir mucho tiempo? ¿Quién quiere vivir y llegar a ver el bien? 13 Eviten entonces que su lengua hable mal; eviten que sus labios profieran mentiras. 14 Apártense del mal y practiquen el bien; busquen la paz, y no la abandonen. 15 El Señor no aparta sus ojos de los justos; sus oídos están siempre atentos a su clamor. 16 El Señor vigila a los que hacen el mal para borrar de la tierra su memoria. 17 Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu. 19 El justo pasa por muchas aflicciones, pero el Señor lo libra de todas ellas. 20 El Señor le cuida cada uno de sus huesos, y ni uno solo de ellos se le quebrará. 21 Al malvado lo destruye su propia maldad; y los que odian al justo recibirán condenación. 22 El Señor rescata el alma de sus siervos; no serán condenados los que en él confían.


Él salmo 34, es acróstico, de forma que cada verso empieza con una letra del alefato. Aquí lo pongo solo para que se vea el acróstico

1De David, cuando se fingió loco ante Abimelec, que le echó de sí, pudiendo así escapar.
2 Alef. Yo bendeciré a Yahvé en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca.
3 Bet. En Yahvé se gloriará mi alma; lo oirán los humildes, y se alegrarán.
4 Guímel. ¡Engrandeced conmigo a Yahvé, ensalcemos a una su nombre!
5 Ddlet. Yo he buscado a Yahvé, y El me ha respondido, librándome de todos mis terrores.
6 He. Volveos todos a El y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos.
7 Zain. Clamó este pobre, y Yahvé escuchó y le salvó de todas sus angustias.
8Jet. Acampa el ángel de Yahvé en derredor de los que le temen y los salva.
9Tet. Gustad y ved cuan bueno es Yahvé. Bienaventurado el varón que a Él se acoge.
10 Yod. Temed a Yahvé vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.
11 Kaf. Empobrecen los ricos y pasan hambre, pero a los que buscan a Yahvé no les falta bien alguno.
12 Lamed. Venid, hijos, y oídme, y os enseñaré el temor de Yahvé.
13 Mem. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea ver días felices?
14 Nun. Preserva del mal tu lengua, tus labios de palabras mentirosas.
15 Sámec. Aléjate del mal y haz el bien, busca y persigue la paz.
16 Ayin. Los ojos de Yahvé están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus clamores.
17 Pe. La faz de Yahvé contra los que hacen el mal, para borrar de la tierra su memoria.
18 Sade. Clamaron (los justos), y Yahvé los oyó y los libró de todas sus angustias.
19 Qpf. Yahvé está próximo a los contritos de corazón y salva a los de espíritu abatido.
20 Resh. Muchas son las calamidades del justo, pero de todas ellas le libra Yahvé.
21 Shin. Toma a su cuidado todos sus huesos, y ni uno solo de ellos será roto.
22 Tau. La malicia matará al impío, y los que aborrecen al justo expiarán.

El salmista inicia un himno de alabanza a Yahvé para que los que le escuchan se asocien a Él. Dios es la fuente de la luz y de la vida; de El procede la vida espiritual y la física, y, por tanto, la felicidad; por ello, el salmista invita a que los humildes, que saben valorar las íntimas alegrías de la amistad divina, se dirijan hacia El, pues serán iluminados, en cuanto que sus rostros volverán radiantes de alegría y de optimismo ante la vida, porque saben que tienen a Dios a su lado (v.6). Nunca serán confundidos o avergonzados de haber confiado en Yahvé, pues en la hora difícil les tenderá la mano. En realidad, el pobre afligido, temeroso de Dios, no se halla solo y desamparado, pues en torno suyo acampa el ángel de Yahvé para protegerle y salvarle, nos lleva a la promesa de Cristo de Mateo 20: 20;...Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén.

La vida del justo está amasada de calamidades, pues es víctima de los que sin conciencia organizan su vida en la sociedad; pero esos sufrimientos tienen un límite, pues al fin Yahvé siempre los salva. En su providencia tiene cuenta de todos los huesos del justo, para que ninguno sea roto. Aquí parece que alude a las torturas morales, simbolizadas en la rotura de huesos; pero la frase tiene también aplicación a los casos en que el justo se halla postrado en el lecho del dolor.

Cristo como dice la promesa está siempre próximo a los de espíritu abatido.





Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
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jueves, 18 de octubre de 2012

Amor que no falla en Su Creación y en Su Elección


Devocional # 39      18 de octubre 2012

Alabanzas al Creador
1 Ustedes los justos, ¡alégrense en el Señor! ¡Hermosa es la alabanza de los hombres íntegros! 2 ¡Aclamen al Señor con arpas! ¡Alábenlo al son del salterio y del decacordio! 3 ¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Canten y toquen bien y con regocijo! 4 Ciertamente, la palabra del Señor es recta; todo lo hace con fidelidad. 5 El Señor ama la justicia y el derecho; la tierra está llena de su misericordia. 6 Con su palabra, el Señor hizo los cielos; todo lo creado lo hizo con un soplo de su boca. 7 El Señor junta el agua del mar en una vasija, y pone en un depósito las profundidades del mar. 8 ¡Que toda la tierra tema al Señor! ¡Que le teman todos los habitantes del mundo! 9 El Señor habló, y todo fue creado; el Señor ordenó, y todo apareció. 10 El Señor anula los planes de las naciones; frustra las maquinaciones de los pueblos. 11 Pero los planes y pensamientos del Señor permanecen por todas las generaciones. 12 Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, ¡el pueblo que él escogió como su propiedad! 13 El Señor observa desde los cielos; desde allí vigila a toda la humanidad. 14 Desde el lugar de su residencia contempla a todos los habitantes de la tierra. 15 El Señor formó el corazón de todos ellos, y pondera atentamente todos sus hechos. 16 El rey no se salva por tener un gran ejército, ni se escapa el valiente por tener mucha fuerza. 17 Ningún caballo es garantía de salvación; y aunque tiene mucha fuerza, no salva a nadie.
18 El Señor mira atentamente a quienes le temen, a quienes confían en su misericordia, 19 para librarlos de la muerte y darles vida en tiempos de escasez. 20 Con el alma esperamos en el Señor, pues él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 21 Por él se alegra nuestro corazón; confiamos en su santo nombre. 22 Señor, sea tu misericordia sobre nosotros, tal y como lo esperamos de ti.


Salmo 33: Amor Que No Falla en Su CREACIÓN y en Su ELECCIÓN

Esta elegante poesía empieza y termina con estrofas de seis líneas (1–3, 20–22) que encierran cuatro estrofas de cuatro líneas (4–7, 8–11, 12–15, 16–19). La estrofa inicial y la final respectivamente claman por, y afirman, el gozo en el Señor. Las estrofas de ocho líneas van en pares: el primer par enfoca la obra de Dios en la creación, su misericordia que no falla (5) como el factor que todo lo llena y su gobierno soberano sobre todas las naciones (10) como su corolario; el segundo par enfoca la elección (12) y el lugar especial dentro de la providencia divina de quienes ponen su esperanza en su misericordia que no falla (18). Apropiadamente, es con una oración pidiendo esta misericordia que no falla, que termina el Salmo (22), porque para vivir con plena satisfacción en el mundo de Dios y como pueblo de Dios tenemos que estar a una con el Espíritu que anima a ambos.
La voz de alabanza. Canto y alabanza, acción de gracias (alabanza, “dar gracias”), música instrumental y ruidosas aclamaciones (hacedlo bien, “con fuerte aclamación”): todos contribuyen a la respuesta hermosa, adecuada al Señor por parte de quienes (son justificados por Cristo) (justos) son de corazón recto ante él en sus vidas. Cántico nuevo, no tanto un canto novedoso como de nueva frescura, motivado por la renovada percepción de quién y qué es él. La auténtica alabanza requiere este sentido renovado de Dios, tanto como necesita el fervor del gozo y la habilidad del buen músico.
Porque explica el llamado anterior a alabar: (i) el carácter de la palabra del Señor, del Señor y de la tierra (4, 5); (ii) la obra del Señor en la creación (6, 7); (iii) la reverencia que el Creador merece (8, 9); (iv) la soberanía del Señor, anulando (10) y ordenando (11). Las dos estrofas de esta sección (4–7, 8–11) se unen en el tema de la suprema facilidad con la cual el Creador domina la creación física y la personal. El es el dueño de las aguas (7) y los pueblos (10); las aguas hacen lo que él ordena; los pueblos están a su merced. 4, 5 Antes que podamos entender el mundo que nos rodea tenemos que conocer a su Creador a través de Cristo. Su palabra (el instrumento de la creación, 6) es recta,  en su expresión e intención, perfecta en su valor moral e impecable en su verdad. Con verdad.  Se nos asegura, que el Creador es fiel a su propio carácter y fiel al bienestar de su creación. Misericordia que no falla.
Dios en la elección. Dentro de su creación, el Creador escogió a un pueblo para ser su posesión (12) y, al poner a todos los vivientes sobre la tierra bajo su vigilancia (13–15), nota lo inútil de las providencias mundanas para tener seguridad (16, 17): ni posición (rey), ni poder (ejército), ni valentía, (fuerza), ni equipo (caballo) pueden librar. Pero comparada con esta pompa del Estado, las fuerzas armadas y los materiales de guerra, ¡cuán sencilla es la protección que él da a los suyos! Su ojo y su misericordia (18), son suficientes para vencer las amenazas eternas (muerte) y temporales (hambre) y es superior a ellas (19).
El es nuestra ayuda y nuestro escudo (20);  gozo y confianza. El corazón gozoso es el producto de haber confiado, confianza que descansa sobre lo que el Señor ha revelado de sí (nombre) y sobre su carácter (santo), por lo que nunca puede negarse a sí mismo.
La misericordia es intrínseca a todo lo que él hace (5) y la porción específica de su pueblo elegido (18). Orar que esta misericordia sea sobre nosotros abarca todas nuestras necesidades en una sola petición.


Bendiciones
Pbro. Gilberto Flores Elizondo
Pastor de la Iglesia: Camino Verdad y Vida
Iglesia Nacional Presbiteriana
tel: (81) 8352 6165

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